El mundo del cine y la generación Millennial

El mundo del cine y la generación millennial siempre han ido de la mano. En decir verdad todas las generaciones se han visto relaciones con un tipo de cine que se hacía en la época en la que nacieron y tuvieron que coincidir. El cine desde siempre a marcado una época en todas las generaciones. No es casual que encontremos grandes títulos en todas las épocas y que todas las generaciones estén emocionalmente relacionadas con títulos de películas que marcaron toda una generación y que perduran en sus vidas durante muchos años. Si hablas con tu madre o tu padre seguro que te pueden hablar varias películas que en su día les marcaron un antes y un después en sus vidas.

Sobretodo esto aparece cuando uno va creciendo y llega a las adolescencia y descubre el mundo de la cultura; el arte, la pintura y en este caso el mundo del cine con todo lo que ello conlleva.No es cierto, o al menos no tanto que la generación millennial no va al cine y no consume contenido de pago. Se ha demostrado varias veces que esta generación si tiene ganas de ir a las salas de cine o pagar por internet para ver sus series o películas favoritas.

¿Qué es lo que quieren los millennials? Esa es la pregunta del millón que se hacen marcas y gestores de marketing cuando tienen que comprender a los jóvenes y sus hábitos de consumo (y no lo logran) y sobre todo la gran cuestión que se hacen las industrias (cada vez más grandes y más poderosas) que empiezan a ver lastradas sus cuentas de resultados por culpa de estos consumidores.

Y el problema de fondo que explica todos estos números es que Hollywood ha dejado de comprender a los jóvenes. Además de que han abusado de la gallina de los huevos de oro de las secuelas, han perdido también contacto con lo que quieren los consumidores más jóvenes. Los jóvenes están buscando las historias que les interesan fuera de Hollywood y de sus lanzamientos en gran pantalla. Las estadísticas no hacen más que demostrarlo: los números de usuarios muy activos que van mucho al cine entre los grupos jóvenes han ido retrocediendo en los últimos años y, lo que es peor, el retroceso en ciertas demografías es demasiado rápido.

Quienes más rápido están dejando de ir al cine son los jóvenes de entre 18 y 24 años. Se están llegando a los servicios de VoD, como Netflix (que está de hecho robando a los nombres de Hollywood para producir contenidos para ellos) y a las nuevas redes sociales y sus contenidos. Facebook, Snapchat y YouTube se están convirtiendo en los escenarios en los que buscan contenidos y con los que cubren el hueco que deja el cine.

 

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